La chica del metro

Estándar

Era un viernes de septiembre. Mediodía. Subiste a la línea 6 del Metro de Madrid. Ibas con la cabeza agachada, intentando esconder tras ese falso pelo dorado, la verdadera tristeza que te consumía. Ibas con los cascos para silenciar los problemas del mundo, o quizá solo escuchando música. Con tu carcasa rosa y tus uñas rojas aparentabas confianza. Como todos. Como yo, fachada. Pero te era inevitable recoger en ellas las lágrimas que te caían en tu nariz colorada. Esa que te delata de haber llorado mucho. Y que quizá te quede. Pude sentir tu dolor. Ojalá nos comprendiésemos más aunque seamos desconocidos, para compartir el sufrimiento a la mitad. Igual a que duela menos.

No despegabas la mirada de la pantalla de tu móvil, parecía que te ayudaba a estar en modo “Avión”. Buscabas un pañuelo desesperada, pero no encontrabas en tu cargada mochila ninguno. Nadie te ayudaba. Nadie te miraba.

En ese momento alzaste la vista. Cruzamos miradas. Era la chica que estaba a tu lado. La que te sonrió. La que quiso decirte que “todo saldría bien” aunque no me conocieras.

Era la que te hubiese regalado el paquete de clinex entero y monedas para un café que te calentara el corazón. Pero había cambiado de bolso y no me quedaba suelto.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s